JUGAR EN LAS NUBES

 

 

Que el juego en “la nube” se impondrá es algo que, a buen seguro, será inevitable; no obstante, ¿cómo nos afectará está gran revolución?

 

Queridos amigos de Briconsola, siento decepcionaros ya de entrada, pero, por desgracia, no poseo una bola de cristal y, por lo tanto, no sé cuando se impondrán estos sistemas, ni si representarán una auténtica revolución (que lo dudo...), pero, de lo que sí estoy seguro es de que estos sistemas, “siempre”, jugarán con un factor en nuestra contra: la falta absoluta de control y de privacidad.

 

No me malinterpretéis; he probado tanto Gaikai como Onlive, y funcionan bien, muy bien, sin embargo, no nos dejemos engañar. La calidad que ofrece un juego convertido a vídeo comprimido, está a años luz de la calidad visual que ofrecen los sistemas tradicionales. No se ven nítidos, son sucios y tienden a mal mostrar las definiciones que actualmente muestran las consolas y PC´s. Esto, de bien seguro, no lo leeréis en ninguna web profesional: la calidad de visionado de estos sistemas “en pantallas grandes” es una auténtica aberración ¡os lo juro por Yu Suzuki! (aunque no debería jurar…)

 

                     

 

La prueba más sencilla es la siguiente: iros a la página web de cualquiera de los dos sistemas y registraros; podréis jugar de forma gratuita durante un tiempo a los juegos de sus catálogos. Nunca os engañaría, el resultado es parecido a comparar la calidad de una misma película en VHS y en Blu-Ray (por supuesto, intentar probar algún juego que poseáis, para que sea más evidente la diferencia).

 

No obstante, donde sí pueden tener futuro esas prácticas (con una compresión de vídeo menor) es en sistemas tipo móviles, tablets o consolas portátiles, ya que la resolución y tamaño de sus pantallas es menor.

 

Aunque éste no sea el principal problema, llevo mucho tiempo diciendo que me da la sensación de andar hacía atrás; en vez de suponer un salto de calidad visual, esto supone un retroceso evidente… Pero, claro, ellos nos venden que todos sus juegos se reproducirán en PC´s con 4 tarjetas gráficas en SLI (trabajando en paralelo), y es cierto, sus sistemas serán ultra-potentes, pero nosotros los veremos como el culo, aún siendo tan magníficos… ¡Bienvenidos de nuevo a la era del DIVX!

 

            

 

Lo sé, soy un maldito retrogrado en esto de los videojuegos, pero es que me lo ponen a huevo.

 

De todas formas, la calidad de visionado es un problema ínfimo en comparación con el auténtico robo que supondrán estos “súper sistemas”, que al no estar controlados por nosotros, harán lo que les de la gana, y si no estamos de acuerdo: ajo y agua.

 

Lo veo estos días con el lanzamiento de Diablo 3; con sus millones de fans ilusionados y a la vez cabreados, pues solo pueden jugar al modo de un jugador con conexión permanente a los servidores de Blizzard y, ¿Sabéis qué? Cuando los servidores no funcionan, se quedan sin poder jugar días enteros...

 

Además, depender al 100% de las propias compañías para poder jugar será lamentable, pues podrán retirar sus juegos cuando les de la gana, mediante esos contratos increíbles que aceptamos al poner ciertos juegos: “La compañía x se reserva el derecho de retirar el juego de sus servidores sin previo aviso” o sea: “Jugarás cuando yo quiera que juegues”

 

               

 

¿Y si una de estas compañías quebrara, qué pasaría con mi inversión?

 

Si se me rompe la consola o el PC, a las malas, puedo sustituirlos, pero si por desgracia cierra la empresa que mantiene mis juegos en sus servidores… Todo a la mierda, pues no dudéis que en sus contratos aparecerán cláusulas abusivas de este tipo; asegurado.

 

En realidad, no se trata solo de físico o digital ¡Se trata de seguridad! De poder jugar a lo que queramos cuando nosotros queramos, y no cuando las empresas quieran. Además, iros imaginando que esto es un método “sacapasta” peligrosísimo. Fijaos en esta generación y en lo que se ha convertido el simple hecho de que las consolas puedan conectarse a Internet: Pasta, pasta y más pasta… Las compañías nos hacen pagar hasta por trajes de colores alternativos para nuestros luchadores (por citar un ejemplo).

 

Pues ahora, imaginaos lo que puede pasar si tienen derecho a modificar su software (que ya no estará, a salvo, en un DVD).  Prefiero no darle muchas vueltas a esto, pero me preocupa…

 

 

¡Con lo bien que me caía Dave Perry!

 

La verdad es que una de las pocas ventajas que le encuentro al “Cloud gaming” es, sin duda, la increíble opción de poder jugar en cualquier sitio y cualquier aparato con pantalla y capacidad para conectarse a Internet, lo cuál no es moco de pavo, pero claro, siempre desde “sus” servidores.

 

En fin amigos, que no quiero comeros el coco, pero sí os digo que en algo tengo una razón que no se puede contrariar: si para poder jugar dependemos de una máquina que encienden otros, recemos para que quieran encenderla cada vez que tenemos antojo de vicio. El presente nos ha demostrado como las compañías de videojuegos ejercen más control y respetan menos al cliente, esto es así aquí y en París: y el futuro pinta peor. Tiempo al tiempo.

 

OPINIÓN DE BRICOMAN

 

Black Lavel me ha pedido que opine sobre este tema y lo haré gustosamente:

 

En primer lugar loar la interpretación del problema que él hace, ya que mientras millones de jugones se están planteando sólo el hecho de físico o digital, él ha ido un poquito más lejos preguntándose quién será el dueño de los productos que nosotros habremos pagado.

 

Personalmente, ni me motiva probar dichos sistemas, por lo que no hablaré de los mismos, sin embargo, si hablaré de un simple detalle: Internet parece infinito y, a la hora de la verdad, no lo es tanto… ¿Dónde está Dreamarena? ¿Dónde están muchos de los servidores que se abrieron para juegos de X-Box? ¿Dónde está todo lo que colgasteis en Megaupload?

 

Compañeros, atended a las palabras de Black Lavel, ya que gran razón tiene en lo de que no es nada bueno que una compañía que nos vende un producto, nos venda también el “hosting” de dicho producto. En este caso, debemos ser concientes que solo alquilamos un servicio, ya que ni lo veremos, ni podremos reclamar en casos de fuerza mayor.

 

Además, otro problema que parece no preocupar a nadie es que para poder disfrutar de dichas “consolas” debemos pasar, previamente, y forzosamente, por las arcas de Telefónica, Ono, Jazztel… Puede que en las grandes ciudades de España, haya Internet a altas velocidades, no obstante, en ciudades pequeñas o pueblos hay algunos problemas que nos demuestran que aún no ha llegado el futuro para todos… ¿Qué pasará con la calidad de “streaming” en dichos lugares?

 

En fin amigos, esto puede ser una buena opción “alternativa” para móviles y sistemas portátiles en grandes ciudades mundiales, pero como centro de entretenimiento casero, deja muchas lagunas al aire; además, de todos es bien sabido que no siempre hay nubes en el cielo…

 

 

 

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