COSPLAY

LA OTRA FORMA DE VESTIR


¿Os imagináis, siendo chicos, ir por la calle vestidos de rosa y fucsia? ¿Os imagináis ir por la calle con cadenas y crestas sin ser punkies o góticos? ¿Os imagináis trabajar vestidos de Ultraman? 

 

Las dos primeras opciones, a día de hoy, pueden ser totalmente viables, sin embargo, la tercera aún no cuaja demasiado con nuestra manera de entender la vida, pero existe un país llamado Japón en el que, desde hace ya mucho tiempo, la gente viste de forma totalmente distinta al resto del mundo.

 

Cuando tuve la suerte de viajar a Tokio, ví cosas del todo surrealistas las cuales jamás olvidaré. Chicas vistiendo el uniforme del colegio en sábado y domingo, chicos vestidos con correas, cadenas y plumas, gente al estilo Tim Burton, pelos crepados, clones de Elvis… y, lo más curioso de todo, nadie miraba mal a nadie. 

 


Japón es un país masificado en el que, para la mayoría de jóvenes, destacar es prácticamente una necesidad. Por esta razón existen multitud de culturas urbanas, a cada cual más estrafalaria, que anhelan sobresalir al precio que sea.


Eso sí, no olvidemos que estamos hablando de Japón, por lo que, el civismo y el respeto a lo ajeno es omnipresente en todas las facetas. 

 


Entendiendo este principio, no se hace nada raro ver toda clase de “personajes” transitando por las calles de las principales ciudades. Paseando, posando o, simplemente, trabajando (modas extremas, surfers, góticos, rockers, retros, cosplayers…)



Toda esa mezcla de conceptos crea una índole de “subculturas” que, aunque pretendan divergir unas de otras, persiguen un mismo objetivo: sobresalir de lo común.



Una de esas subculturas basa su principio en vestirse como personajes del anime, videojuegos o televisión y reunirse en calles o parques para charlar, jugar o, simplemente, posar.


Extraño de creer si somos de mentalidad cerrada pero tan cierto como que, miles de japoneses, lo usan para diferenciarse, divertirse y salir de su estresante rutina. 



La unión de esas prácticas y, en definitiva, las múltiples y dispares maneras de evadir la monotonía de los japoneses, han alimentado, desde hace mucho tiempo, una infundada y absurda creencia occidental de que la japonesa es una cultura infantil, rara y retorcida.

 

No os negaré que tienen grandes vacíos estructurales (familiares, sociales…), sin embargo, nada criticables son esas prácticas que demuestran, una vez más, lo distinto que puede ser el sentido del ridículo dependiendo del prisma en que se mire.  

 

En este reportaje voy a centrarme en esa última tendencia comentada: el Cosplay.


Una práctica que, poco a poco, se ha ido extendiendo por todo el mundo y que, en la actualidad, cuenta con una inmensa legión de seguidores. Sin embargo, como en todo buen cómic, no le faltan sus respectivos villanos: gente de mentalidad cerrada o, simplemente, mal informada que lo critican sin más. 

 

¡Bienvenidos al mundo del Cosplay!



No me imagino a un suizo (por citar un país europeo de mentalidad tirando a cerrada), vestido de Pikachu en medio de Bahnhofstrasse, pero sí me lo imagino vestido de “tirolés” en una celebración nacional. Yo mismo, posiblemente no me vestiré nunca de Super Mario, sin embargo, he sido capaz de embutirme el traje tradicional para bailar en más de una ocasión.



¿Porque una cosa es tachada de Friki y la otra no?  ¿Porque una cosa está considerada “rara” y la otra no? 

 

También quiero avanzaros que, para completar el documento (y darle credibilidad), contaremos con las impresiones de la magnífica cosplayer: Shanoa Nebulaluben



Continuando con mi peculiar tesis del inicio del Cosplay, quiero que entendáis que el Manga es un concepto que nace con la propia cultura japonesa.

 

Los primeros Mangas, por llamarlos de alguna manera, datan anteriores al periodo EDO, por lo que ya nos podemos hacer una idea de las ataduras entre la cultura y esa técnica “pictórico-divulgativa”. 



Aquí, teníamos los textos religiosos en latín y ahí había dibujos… De hecho, los caracteres japoneses que forman su peculiar escritura no son más que simplificaciones de los dibujos originales.


A sabiendas de eso, no es nada raro que los japoneses usen el Manga para casi todo.

 

A tajo de ejemplo, os comento que en la comisaría general de policía de Shinjuku (Tokio) hay colgados, por todas sus paredes, pósters de conducta cívica en formato Manga. Toda una contradicción para una mente occidental, pero de lo más normal para ellos. Con este ejemplo podemos apreciar las diferentes perspectivas que debemos ser capaces de diferenciar antes de juzgar conductas, y aficiones, prominentes de Japón. 

 

Volviendo al Cosplay, me gustaría matizar que es una práctica totalmente sana, la cual, poco tiene que ver con algunas excentricidades mostradas en la RED.

 

La definición que nos da Wikipedia es tan amplia como matizable, ya que generaliza sobre el término inglés del que proviene “costume play”.


Según eso, cualquier disfraz con connotaciones de anime, juegos o televisión ya puede ser considerado Cosplay, sin embargo, como en todo, la lógica evolución de un producto se encarga de descartar ciertas tendencias, costumbres o elocuencias.



El Cosplay, en nuestro país, a juzgar por la calidad de diseños mostrados por nuestra entrevistada y sus compañeros de afición, podría estar llegando a un punto de debate sobre qué camino seguir.

 

Su punto de partida ya lo conocemos: la nostalgia hacia unos personajes y el amor a interpretarlos, sin embargo, una curiosa paradoja se cierne sobre su futuro.

 

¿Debe el Cosplay evolucionar hacía las artes escénicas profesionales o puede continuar por un camino paralelo, aún teniendo el mismo nivel de aceptación que las primeras? ¿Llegará el día en que podamos escoger entre Shakespeare o Cosplay?



Si os parece, como mi conocimiento general del mundillo es bastante limitado y no quisiera sacar conclusiones erróneas, os dejo con la completa entrevista que desde Briconsola hemos realizado a una persona que, pese a su corta experiencia en el mundillo, se ha creado un nombre dentro de él a base de trajes fantásticos y buen hacer.

 

Una mujer camaleónica, que, con sus manos, es capaz de coser píxeles...


¡Señoras y señores! Apaguen sus teléfonos móviles y disfruten de la exclusiva entrevista a: 

Shanoa Nebulaluben


Briconsola: Hola Shanoa, ante todo quisiera darte las gracias por acceder a la entrevista y mostrarte tan sincera en ella. Espero que tus palabras ayuden a despejar las dudas que, de bien seguro, más de uno tiene acerca del cosplay. Para empezar; ¿Podrías definirnos lo que significa cosplay para ti?

 

Shanoa: Para mi el cosplay es un arte. Como decía hace poco una compañera nuestra, es como convertirse en un “fanart” viviente. Consiste en imitar la apariencia de nuestros personajes favoritos de la manera más fiel posible y, para eso, nos dedicamos desde a coser hasta a aprender a maquillarnos, peinar pelucas, hacer bricolaje, a pintar, a manejar distintos materiales… Una de las cosas que más me gustan de esta afición es que no paramos de aprender cosas nuevas.

 

Lo considero una bonita manera de mantenerme ocupada y una forma de homenajear a los personajes que más me gustan. Aparte de que llevar el cosplay puesto siempre es muy divertido.

 

Br: ¿Cómo y cuando nace tu afición por él?

 

Sh: Conocía el cosplay desde hace tiempo porque a mi novio, Erikku-kun, le encantaba ver fotos de cosplayers en Internet. Pero fue cuando por primera vez fuimos a Expomanga (en el año 2009) cuando decidí que empezaríamos a hacerlo. Nada más llegar al evento empezamos a ver a gente “cosplayeada” con unos trajes alucinantes y fue amor a primera vista. Al poco tiempo nos pusimos manos a la obra y ha acabado convirtiéndose en nuestra principal afición.

 

Los dos somos personas muy creativas, que siempre andábamos haciendo manualidades en casa. Yo ya tenía una máquina de coser desde hacía algunos años y me dedicaba a hacer chapucillas. Descubrir el cosplay fue una forma de canalizar toda esa creatividad y mezclarla con nuestro amor por los videojuegos.



Br: ¿Crees que el cosplay es una moda pasajera?

 

Sh: No lo creo. El cosplay está cada vez más en auge, la cosa lleva unos años subiendo como la espuma y en otros países tiene una tradición que comenzó hacia los años 70. En EEUU es un movimiento cultural inmenso y cada vez existen más concursos y propuestas que incitan a seguir dándole a la aguja.

Como he dicho arriba, yo lo veo más como una forma de arte, una vía de expresión de nuestro amor por la ficción y una forma de desahogarnos. Pienso que, mientras siga habiendo cine, juegos, comics, manga… habrá cosplay. La gente de los stands dentro de las convenciones nos suelen comentar que cada año ven a más gente disfrazada, así que por ahora no parece algo pasajero.

 

Br: ¿Cualquier disfraz con matices Manga merece entrar en los cánones del cosplay?

 

Sh: Claro que sí. El cosplay es traer a la realidad a un personaje. También hay cosplayers que diseñan trajes en base a lo que les inspira alguna novela, basándose en la descripción del personaje. Por poder, te puedes hacer un cosplay de la Madre Teresa, jajaja.

 

Br: Principales diferencias entre un disfraz de Carnaval y un traje de Cosplay. 

 

Sh: Yo creo que la diferencia que hay entre los dos es la intención y el sentimiento con el que se hace. El Carnaval tiene un sentido, que es el despendole total y la juerga máxima, jajajaja y el cosplay se basa más en tu amor por un personaje, un diseño. Para mi no tiene un sentido tanto de desinhibición como el Carnaval, es más bien un medio sereno de expresión. Yo no me cosplayeo porque quiera salir de parranda, sino por mostrar mi habilidad haciendo trajes.



Br: ¿En la actualidad, como ves tu la concienciación española acerca del cosplay?

 

Sh: Creo  que la cosa cada vez está mejor. Yo soy bastante novatilla en el tema (llevo menos de cuatro años dando la tabarra), pero tengo compañeros que llevan más de diez y a veces me cuentan cómo ha ido evolucionando a mejor.

Es un movimiento cada vez más conocido, las convenciones más importantes suelen salir en las noticias y el concurso de cosplay es uno de los mayores atractivos de alguna de ellas (por no decir de todas). Cada vez más la gente se va dando cuenta de que esto no sólo consiste en salir a hacer el gamba de vez en cuando con una peluca rosa y creo que los cosplayers cada vez más damos una imagen de normalidad, de aficionados a un hobby como cualquier otro.

 

Yo jamás he tenido problemas de ningún tipo con personas ajenas a esta afición. En la mercería o en las tiendas de telas, por ejemplo, cuando vamos ya nos conocen y nos preguntan por lo que estamos haciendo. Y, en mi caso, a mi familia le gusta y mis compañeros de trabajo saben a lo que me dedico en el tiempo libre y nunca he visto ninguna cara rara ni ningún signo despectivo. Incluso algunos me siguen en facebook o leen nuestro blog.

La gente suele interesarse cuando les dices que eres aficionada a hacerte trajes de personajes que te gustan. Al principio se muestras un poco reticentes, pero cuando les enseño las fotos y les cuento cómo hago mis trajes, suele gustarles.

 

Br: Antes, al principio de la movida, ¿os sentíais fuera de lugar en España?, ¿os reflejabais en algún país europeo o directa, y principalmente, en Japón?

 

Sh: La verdad es que Erik y yo no estábamos ahí al principio de la movida, así que no sé muy bien cómo se desarrolló el “Big Bang” cosplayer por aquí. Sólo sé que era mucho más duro conseguir hacerse un cosplay decente cuando no era tan común ni tan fácil comprar materiales y pelucas por Internet. Parece ser que desde Japón y EEUU llegaban creaciones maravillosas que aquí no se podían conseguir por falta de recursos.

 

Cuando nosotros llegamos, ya existía Ebay y ya había cierto nivel. Yo nunca me he sentido fuera de lugar y sí, nos fijamos mucho en cómo se lo montan en los países en los que el cosplay es una afición más mayoritaria. A mi sobre todo me fascina el panorama estadounidense, llevan unos años haciendo auténticas burradas: se hacen mechas, realizan unas armas impresionantes y llegan a un nivel de realismo increíble. En Japón son bastante más ñoños para mi gusto (demasiada colegiala por metro cuadrado); pero, bueno, es una mentalidad distinta y es un país al que le debemos mucho.



Br: ¿Te puedes imaginar, a día de hoy, pasear vestida de Bayonetta por el paseo de la Castellana, un lunes por la mañana?

 

Sh: La verdad es que he ido por la calle cosplayeada muchas veces y a todas las horas del día, sobre todo para las sesiones de fotos, y no me he sentido mal ni incómoda en ningún momento. Claro, la gente mira y a veces se para y te pregunta. La cuestión es llevarlo con naturalidad. Una vez estábamos Jose Manchado (fotógrafo) y yo cosplayeada de Eliza Cassan en mitad de uno de los puentes de la M-30, se acercó un chico y me pidió que me hiciera una foto con él. Y muchas veces se acercan señoras mayores para decirte que estás muy guapa ¡es muy gracioso! También, cuando estábamos haciendo unas fotos disfrazados de personajes de Dragon Ball, un niño salió de su casa y empezó a alucinar con Goku. Es inevitable llamar la atención, claro, pero esto es una diversión.

 

Y, respondiendo a tu pregunta, me veo de Bayonetta por la Castellana en el caso de que vaya por ahí a hacerme unas fotos. Llevar el cosplay por llevarlo, con lo incómodo que es, no creo que me apeteciera mucho. Mi forma de vestir habitual no tiene nada que ver con el cosplay, a mi me gusta la comodidad. El cosplay me lo pongo en las ocasiones en las que creo que merece la pena lucirlo.

 

Br: ¿Crees que el cosplay será, algún día, una alternativa real a las modas convencionales de vestir para uso cuotidiano? ¿Es ésta vuestra reivindicación principal?

 

Sh: Llevar un cosplay puede llegar a ser muy incómodo y yo, en mi vida diaria, soy una persona muy práctica. Así que yo no los llevaría. Pero sí, hay gente que se viste de cosplay para salir a la calle y que se reúne con otros aficionados para darse un paseo vestido de algún personaje. ¿Por qué no? Realmente ir vestido de cualquier cosa es ir, de alguna forma disfrazado (y a veces se ve por ahí cada modelito que flipas en colores). Si uno se siente cómodo llevando un tipo de ropa, bienvenido sea.

 

Desde mi punto de vista no. Muchos cosplays, por lo menos la mayoría de lo que yo me he hecho, son un poco armatoste, no son prácticos para ninguna época del año y, debido a los materiales que usamos a veces, es difícil lavarlos y cuidarlos. A veces son obras de arte efímero (se caen piezas, se descosen detalles…), así que por mi lado no reivindico nada, jajaja. Yo sólo quiero tener algo a lo que dedicarme en casa para no aburrirme y que me permita desatar mi lado artístico.

 

Br: Obviando la esencia “erótico-manguesca” que acompaña, inevitablemente, a muchos diseños, ¿qué opinas tú de los que usan el cosplay con fines erótico - pornográficos? 

 

Sh: Nuestra querida regla 34. A mi, sinceramente, eso me da igual. Porno hay de todo y para todos, así que ni me sorprende ni me escandaliza que la gente se vaya medio despelotando por ahí y que haya público para ello. Estar salido es parte de la esencia humana y yo lo acepto. Y si ya los diseños son eróticos de por sí, quien se lo haga, sabe a lo que va ¿no?



Br: ¿Ensucia esta práctica la imagen global del cosplay? ¿Consideras que, en España, somos lo suficientemente adultos como para distinguir ambas facetas?

 

Sh: Hasta cierto punto. No quiero que el cosplay se vea sólo como un fetiche y espero que el público no piense que si nos hacemos cosplays es para poner burro al personal. No me parece lógico tirarme tres meses trabajando en un traje con ese fin. Para eso me voy a una tienda de lencería y en menos de cinco minutos salgo con un modelito a tal efecto y con erótico resultado.

 

Yo creo que cada vez más la gente valora el esfuerzo y se da cuenta de que no somos modelos, que somos creadores y que nos ponemos los cosplays para mostrar nuestras habilidades, no única y exclusivamente para enseñar chicha. ¿Qué hay personas que sólo se fijan en teta-culo-pierna? Pues sí, pero creo que son una minoría  y, como he dicho arriba, aceptémoslo. Es decir, no veo el cosplay como un fetiche, pero tolero (siempre y cuando se lleve en privado) que haya personas que lo vean así.

 

Br: ¿Hay afición en nuestro país?  ¿Se ve esta respaldada por eventos de calidad y seguimiento masivo de público?

 

Sh: El cosplay es una afición minoritaria en comparación con otras, pero sí que se ve respaldado por eventos y cada vez hay más público que lo sigue. En España podemos encontrar una convención en distintos puntos del país casi cada semana y cada vez se celebran más concursos vía Internet. Nos mantenemos bien ocupados, esto es un no parar.

 

Br: Según tengo entendido, tú misma confeccionas los trajes. ¿Cuántas horas puede llevar la creación de un traje nuevo (sin armas), contando todo el proceso, diseño, toma de medidas, pruebas…?

 

Sh: Últimamente estoy haciendo trajes bastante difíciles para mi. En horas no te sabría decir, pero con el de Bayonetta me tiré 9 meses y con otros como el de Tali (Mass Effect) o el de Hilde (Soulcalibur V) he pasado trabajando en cada uno tres meses a tope unas 6 horas diarias aproximadamente. Es una locura, a veces no sé ni de dónde saco el tiempo, a veces no duermo, me absorbe, pierdo la noción del tiempo.

 

Br: Y en dinero; ¿Cuándo puede representar un traje serio? 

 

Sh: No menos de 100€ y, al final, lo que menos cuesta suelen ser las telas. Normalmente lo que suele encarecer el cosplay son las lentillas de colores (que cuestan entre 20 y 30€) las pelucas (unos 20€ cada una) y los materiales para hacer accesorios.



Br: ¿Que hay detrás de un traje: admiración hacia algún personaje en concreto, amor a un diseño y patrón o un nuevo reto personal?

 

Sh: Me tiene que gustar el personaje por encima de todo. Si me parece un monigote repelente, por mucho que me guste el vestido, es muy probable que pase de hacérmelo y me dedique a otra cosa. Eso me pasó con Mass Effect 2: el diseño de Miranda Lawson me encanta, pero es un personaje odioso. Al final me hice a Tali, que me cae mejor.

Últimamente me fijo mucho antes en los diseños. El cosplay de Eliza Cassan de Deus Ex Human Revolution, me lo empecé a hacer en cuanto vi el tráiler del juego. Encontré su concept art y me puse manos a la obra. Lo terminé antes de empezar a jugar. Luego resultó ser un personaje fantástico y me alegré mucho de habérmelo hecho.

 

Intento siempre pasarme el juego o haber jugado bastante. Los únicos cosplays que me he hecho casi sin conocer son los de Star Wars porque tengo unos amigos a los que les encanta la saga y suelo ir con ellos a las convenciones, así que intento llevar trajes de la saga por pasar el rato. Pero creo que de todos los cosplays que me he hecho, de la gran mayoría me he pasado el juego.

 

También me gusta asumir retos cuando el cosplay es muy complicado para mí pero principalmente lo que me anima a hacerlo es que me guste el personaje.

 

Br: ¿Está el cosplay al alcance de todos? O sea, ¿factores como la vergüenza o la constitución física están reñidos con él? 

 

Sh: Claro que está al alcance de todos. El límite lo pone cada uno. A mi me gusta hacerme los trajes de personajes que creo que pegan con mi constitución física y, no puedo evitarlo, suelo sentirme atraída por diseños en los que creo que voy a sentirme a gusto. Pero hay otros cosplayers que no tienen características físicas parecidas a las de los personajes e igualmente se hacen unos trajes preciosos y se sienten bien con ello. Es algo muy relativo y aquí no hay nadie que esté para chafarte la ilusión, el cosplay es libre, es una afición, no hay límites.



Br: ¿Como amante del cosplay, qué te llena más: el diseño y la creación del traje o su posterior exhibición y movidas que lo acompañan (coreografías, luchas…)?

 

Sh: Un poco de todo. Me encanta pasarme horas y horas mirando el diseño diseccionándolo mentalmente para sacar los patrones y fijarme en cada detalle. Quizás la parte que más me aburre es, una vez sacados los patrones en papel, cortarlos y pasarlos a las telas. Y otra parte estresante para mi es salir a comprar, sobre todo a la mercería porque siempre hay señoras que se cuelan y hay unas colas horribles. En serio, si has sobrevivido a Pontejos (la mercería más conocida de Madrid) en hora punta, ya te pueden mandar a Irak, has completado tu adiestramiento.


Después de eso ya todo va un poco más sobre ruedas, una vez pasados los patrones y con los materiales sobre la mesa y la máquina de coser a punto, la elaboración consiste en ir mirando las imágenes de referencia e intentar sacar el diseño lo más parecido posible. Y echarle horas, horas y horas. Y probarte las piezas, ver si están bien, poner los detalles, probártelas más veces.

Ir viendo que va tomando forma es muy satisfactorio y el momento en que acabas el cosplay y te lo pruebas es mágico. No te ves tú en el espejo, ves al personaje encarnado y sientes un orgullo infinito. Es un subidón y se te olvida todo el tiempo y el esfuerzo que le has echado.

 

Después de eso me gusta mucho empezar a buscar sitios que le vayan bien al personaje para ir a sacar fotos y los photoshoots son muy divertidos. Ahí es donde mejor lo paso. Porque verte en el espejo al lado de un armario desordenado no tiene gracia, pero ver una foto bien ambientada con el traje, la luz, los planos adecuados… es maravilloso. Muchas veces los fotógrafos me han pasado las fotos y se me han saltado las lágrimas de alegría.

También es muy divertido ir a las convenciones porque es el momento en que compartes con otros cosplayers. Es muy cansado, pero merece mucho la pena. Hemos hecho muy buenas amistades gracias a esta afición y a veces hemos hecho grupos grandes con varios personajes de un juego y han sido experiencias inolvidables.

 

Br: Por desgracia estamos en un país rebosante de ignorancia e intolerancia; ¿Te han insultado o llamado Friki (de forma despectiva) alguna vez?

 

Sh: Pues la verdad es que no. En general siempre me han tratado con mucho respeto. He tenido suerte porque conozco a otros compañeros a los que sí que les han insultado. Pero, vamos, nada grave.

 

Creo que el truco es en ser amable y tener un poco de paciencia. Cuando me preguntan a qué me dedico (aparte de a mi profesión, que no tiene nada que ver con todo esto) suelo explicarlo diciendo que me gusta coser, que me hago trajes de películas y juegos que me gustan y enseño fotos. Con las fotos delante ya el personal suele reaccionar de una forma bastante positiva. Me parece que lo importante es no ir asustando a los demás de lo frikazo que eres, sino hacerlo ver como un hobby y dar a entender que sabes distinguir lo ficticio de la realidad. La forma en la que se dicen las cosas es importante.

 

Br: Defíneme que significa Friki para tí.

 

Sh: Ser muy, muy, muy aficionado a algo. Hasta llegar a los límites de la locura y la obsesión.

 

Br: ¿Se organizan, aunque sea a nivel local, eventos periódicos; o sea, existe algún lugar en España donde poder acudir vestidos de cosplay con el único afán de charlar, posar o compartir ideas y diseños con otros participantes?

 

Sh: Sí, en Madrid tenemos Expomanga, que es la convención más grande de la región. Se suele celebrar en Mayo y se llena de gente. También tenemos los Japan Weekend y otras jornadas más pequeñas como Las Damned o el salón de Leganés. No nos podemos quejar.

Y el más grande e importante de todos es el Salón del Manga de Barcelona, donde se celebran los concursos clasificatorios para acceder a concursos internacionales como el World Cosplay Summit (en Japón), el European Cosplay Gathering (en París) y el Eurocosplay (en Gran Bretaña). 

 

Br: ¿Tienes algo en contra de Final Fantasy? Si no tengo mal entendido, nunca te has vestido de sus protagonistas, cuando papeles como Tifa, Yuna, Lulu… te vendrían al pelo. 

 

Sh: Jajajajajaja ¿tanto se nota? No, no tengo nada en contra de Final Fantasy. Es sólo un trauma estúpido: el primer FF al que jugué fue al XII y me desencantó tanto, que le cogí un poco de tirria. Luego, hace menos de un año, decidí darle una oportunidad al FFVI, pero está tan pasadete ya el pobre que no lo aguanté.  Tengo pensado un cosplay de FF para el futuro con unos amigos, así que con eso espero acabar con la maldición. He de decir que el diseño de Fran del FFXII me encanta y siempre he querido hacérmelo, pero soy muy blancucha y me da pereza colorearme, así que lo voy posponiendo. Quizás algún día lo haga.



Br: Dejando a parte la revolución HDMI, y hablando en términos jugables: ¿retro o moderno?

 

Sh: Moderno, moderno. A veces me echo partiditas a juegos retro (me encanta rejugar los Sonics), pero si me tuviera que quedar con uno, que no me quitaran mi Mass Effect ni mi Halo, por favor.

 

Br: ¿Te suena de algo NEO GEO?

 

Sh: Sonarme me suena de ser un sistema que salió allá por los 90. Pero poco más. (No me mates).

 

Br: ¿Qué juego te hizo, y te sigue haciendo soñar?

 

Sh: Mass Effect es una droga. Un amigo me lo recomendó cuando salió y lo jugué con mucho escepticismo, pero me enganchó una burrada. No suelo ser muy fan de los juegos muy largos, los universos demasiado abiertos me paralizan un poco y no suelo rejugar (por el poco tiempo que tengo), pero me lo he pasado dos veces y ahora mismo voy por la tercera y no me canso. El universo que ha creado Bioware me parece alucinante.

 

Br: ¿Con cual te irías de copas: Miyamoto, Suzuki, Kojima o Ueda?

 

Sh: Difícil elección. Quizás con Miyamoto porque los primeros juegos que jugué fueron los suyos y les tengo mucho cariño.

 

Br: Y para terminar, una mítica y clásica pregunta de los 90: ¿Si tuvieras que irte a una isla desierta, qué tres cosas te llevarías? 

 

Sh: Teniendo en cuenta el problema del suministro eléctrico, lo primero que me llevaría sería un piano, que me gusta mucho tocar y eso no necesita enchufes; me llevaría también un cuaderno o algo con lo que poder escribir y un cuchillo, que dicen que eso es muy práctico en las islas desiertas, ajajajajaja. Me haría un cosplay de Lara Croft con hojas de bananero y viviría feliz.



Muchas gracias, en nombre de Briconsola, por la paciencia mostrada con esta “peazo” entrevista. Ha sido un honor tenerte con nosotros y esperamos que el cosplay en España ocupe pronto el lugar que se merece.

 

Saludos y hasta siempre.

 

NOTA: Todas las fotos de Shanoa Nebulaluben han sido extraídas de su canal de deviantart y pertenecen a los fotógrafos José Manchado, Jesús Clares y Hidrico. 

 

Blog personal: Prukoginojutsu.

10.12.2016

11.11.2016

10.11.2016

Nuevo FrikReview:

-MURAMASA.

08.11.2016

08.10.2016

Nueva reflexión NEO GEO.

-¡EVERDRIVE!

14.09.2016

PC ENGIN GT

-Cambiar pantalla.

-Reparación.

24.08.2016

¡RECOMENDADO!

-Dark Escape 4D.

06.08.2016

¡El nuevo BLOG de METALMAN!

06.08.2016

25.07.2016

¡NO HAY KEDADA 2016!

Leer más

15.05.2016

Nuevo contenido en Potenciar consolas:

-FREE REGION BIOS MEGA CD.

01.05.2016

¡Nuevo TUNING de Bricoman!

-PS3 STAR WARS.

10.04.2016

03.04.2016

28.03.2016

Vale más prevenir que curar. Si no lo has hecho aún, haz una copia de seguridad de tu PS3.

Leer más

07.02.2016

-Nuevo apunte en Reparación.

-Panasonic 3DO.

07.02.2016

¡Metalman se pasa al formato vídeo!

-LAYER SECTION.  

-ASTAL.

-Another World.

-Marvel Vs Capcom.

10.01.2016

Nuevo reportaje de opinión.

¿Y ahora qué? 

03.01.2016

Nueva información en Potenciar Consolas.

-Disco Duro & Bios en Dreamcast.

05.12.2015

Nueva información en reparación.

-Panasonic Q

6.09.2015

2.08.2015

-Nuevo reportaje:

-¡NEO GEO a todo GAS!

29.03.2015

Nueva sección completamente migrada:

Reportajes técnicos.

29.03.2015

Nuevos accesorios comentados:

-MGCD.

-SD Floppy Emulator.

14.03.2015

Nuevo apunte en Potenciar Consolas:

60HZ Turbografx PAL.

-Alfonso Lopez.

Links amigos