Eh aquí la razón por la que me compré la WIIMuramasa, un juego tan bello como especial.

 

Al igual que pasa con otras obras de George Kamitani, este juego se podría tildar de obra de arte. 

 

Visualmente, Murasama nos ofrece un basto despliege de patrones y escenarios más dignos de un cuento de hadas que de un videojuego. Personajes tan perfectos como surrealistas, efectos de luz y coloridos indescriptibles, escenarios bellísimos que jamás nos cansaríamos de ver…  

 

 

Tras el primer vistazo (inegablemente este juego entra por los ojos), nos encontramos con un juego al más puro estilo Vanillaware. Tal y como pasa con otras de sus creaciones, como puede ser el Odin Sphere, en el concepto de juego es donde radica su peculiaridad.

 

Es un juego de acción. ACCIÓN en mayúsculas con algunos mínimos toques de estrategia que, jugado con un mando clásico o, si tenemos oportunidad, con el mando Arcade del Tatsunoko se convierte en un placer jugable y rejugable hasta la saciedad.

 

No nos engañemos, es un juego MUY simple en concepto al que se le coge el temple muy temprano y, precisamente, ahí es donde puede tener su mayor falla. No obstante, pese a la sencillez, Muramasa es un juego bien realizado en TODOS sus sentidos: voces, ambientación, diseño y estética de los personajes, peculiaridades (como las tiendas de comida, entre otras), detalles gráficos de los fondos, variedad de enemigos… TODO está cuidado al mínimo detalle…

 

 

Una de las cosa que choca a las primeras partidas, es que las fases son muy cortas, así como la brevedad en los comandos (como un juego clásico), pues con solo dos botones (a mucho estirar cuatro) tenemos todo controlado. No obstante, la gran cantidad de golpes y combos que podemos efectuar, en combinación con los múltiples sables que vayamos consiguiendo, hace que el juego no resulte monótono en exceso. Pensad que cada sable tiene sus ataques + un combo y de sables podemos llegar a tener más veinte…

 

Uno de los puntos que al principio también parece extraño, es que saltamos con la dirección de arriba, cosa un poco curioso si jugamos con PAD, no obstante, al jugar con Stick Arcade, se vuelve súper intuitivo además de permitirnos hacer multitud de ataques combinando dirección y botón.

 

 

La valoración final de este juego sería algo así como que a TODOS nos deleitarán sus gráficos, pero que a no todos le gustará su desarrollo. 

 

Como ya os he comentado, las fases son cortitas y el mapeado enorme, por lo que, inequívocamente, se repiten escenarios y, además, por el mismo filo de la historia, deberemos repetir fases. Una repetición de fondos que puede llegar a cansar a algunos usuarios, pero que no molestará en absoluto a otros. Pensad que los gráficos son tan ricos y soberbios que la misma fase con lluvia, niebla o de noche, parece otra totalmente distinta.

 

 

Sin enrollarme mucho más, ya que es un juego que se tiene que descubrir por uno mismo, deciros que es uno de los videojuegos más bellos a los que jamás he jugado y que su manejo es súper fácil e intuitivo. A partir de ahí ya son matices que pueden gustar más o menos dependiendo de qué genero prefiramos o de qué tipo de control usemos. Sin ninguna duda, uno de los GRANDES juegos de WII que, de jugarse en TV moderna por HDTV, no nos dejará indiferentes. 

 

Gracias Vanillaware por continuar creyendo en juegos así…  

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