Si existe un juego en Megadrive que pueda compararse a nivel de calidad con el archiconocido Donkey Kong Country de Super Nintendo, este título sin duda es Vectorman.

 

Puede que los dos sean incomparables en muchos sentidos, pero sin duda, los dos títulos son los máximos exponentes de potencia en ambas consolas y, no nos olvidemos, en el caso de Megadrive, Vectorman utiliza los recursos de la consola al 99%, nada de chips “ultra-potentes” dentro del cartucho.



En el futuro, el hombre contaminó la tierra de tal forma, que tuvo que abandonar el planeta y, para remediar esta tragedia en su ausencia, creó a los “Orbots”, robots limpiadores que se encargarían de reciclar el medio ambiente y devolver al planeta su esplendor.


Cuando Vectorman, nuestro protagonista, vuelve de lanzar desechos radiactivos al sol, se encuentra con una revuelta por parte de los Orbots, estos ya no sirven a la humanidad, ahora forman parte del ejército de Warhead, el gran tirano que ha jurado acabar con los mismos humanos que lo crearon.

 

Tras esta historia de rebelión, se encuentra un juego de avance lateral (en ocasiones las pantallas tienen una perspectiva aérea) mitad de acción y mitad plataformas, además, el juego nos planteará una serie de puzzles, sencillos pero ocultos, que otorgaran variedad y buen gusto a su desarrollo.

 

Vectormanpodrá transformarse en diversos vehículos, desde trenes hasta tanques, pasando por un buen puñado de magníficas metamorfosis.


Además de transformarnos, cuando la ocasión lo requiera, podremos aumentar nuestra potencia de fuego mediante “powerups”, que en combinación con nuestro salto doble, nos convertirán en un arma de destrucción sumamente rápida y devastadora.



En ningún otro título de Megadrive podremos presenciar un alarde técnico de tal envergadura, es más, si no fuera por su limitada paleta de colores, podría pasar perfectamente por un juego de 32 bits.


Polígonos, transparencias, efectos de luz, animación de personajes basada en esferas, diversidad de planos de scroll, efectos de deformación de sprites en tiempo real y un muy avanzado sistema de re-escalado, conforman solo algunas de las virtudes del título, que francamente, parece mentira que el 68000 solito pueda con todo esto.

 

A nivel sonoro el juego flojea un poco más, conformándose con una banda sonora muy irregular y, unos efectos de sonido simplemente decentes.


Aunque en un principio pueda parecer un título accesible, no pocos son los que se han quedado atascados en este juego, que de vez en cuando, nos pondrá las cosas un pelín difíciles.



Aun con todo, Vectorman es un juego brillante; no creo que pueda decepcionar a los seguidores de la acción más plataformera, además, como ya se ha comentado, es un juego con una técnica deslumbrante, digno de verse en su sistema natal.


Vectorman se compone de 16 niveles con una duración muy irregular, algunos duraran bastante por su longitud o complejidad y, otros sin embargo, los finalizaremos en 5 minutos.

 

MI OPINIÓN

 

Vectorman es un juego brillante, que por desgracia, con el tiempo ha sido olvidado.


Creo sinceramente que es un título imprescindible para Megadrive, aunque solo sea por el hecho de tener en cuenta, que con este título (y su segunda parte), Sega quiso demostrar en los últimos momentos de su Megadrive, hasta donde podía llegar esa consola que tenía por corazón: El 68000 de Motorota.

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