Nunca salió de Japón y este es el principal motivo por el que el capítulo más extraño de la franquicia Splatterhouse es también el más desconocido. Parodia deliciosamente absurda con regusto nipón y con un Rick un tanto extraño como protagonista.

 

La saga SplatterHouse basaba su encanto principal en mostrar un acabado bastante crudo y aterrador, pero sin un mínimo de recursos técnicos era imposible respetar esa seña de identidad en la máquina de Nintendo.


Lo cierto es que este caso no es nuevo, y es por eso que en NES abundan las versiones SD (Super Deformed) de multitud de títulos. Si no puedes impresionar al nivel de los originales, muéstralos desde un punto de vista más simpático. 



Toca ser sensatos, y más aun después de ver lo que se hizo con juegos de la talla de Viernes 13 o de Pesadilla en Elm Street, que producían cualquier cosa menos terror... a parte de ser infumables en sus aspectos jugables.

 

Nintendo creó una máquina muy válida, pero es absurdo pensar en que pudiera impresionar en torno a sus gráficos. Namco lo tuvo claro y decidió darle una vuelta de tuerca a la saga más gore de todos los tiempos.

 

Así pues, Wanpaku sería una parodia y no solo de la serie principal, sino también de todo el género “ochenteno” del terror. Tributos cómicos hacia La mosca, Alien, Drácula y hasta al Thriller de Michael Jackson, serán una constante.



Este Splatter empieza con Jennifer al lado de nuestra tumba, de la cual despertamos con la máscara ya enfundada. Nuestra chica se alegra, pero en ese instante un rayo impacta sobre una tumba cercana, de la que sale una calabaza maldita que la secuestra.

 

Vale, no tiene sentido, ni tampoco que luchemos contra mojones rosas en un cuarto de baño, ni que en el enfrentamiento contra el vampiro se pongan a bailar sus “ghouls”... nada tiene sentido, pero es divertido por su ridícula extrañeza, y más aun tuvo que serlo en su día.

 

Aunque el juego aporta un desarrollo un tanto más plataformero, se siente tan Beat´em up como el resto de capítulos. Ahora llevamos un hacha (nada de puñetazos o patadas), y las armas secundarias se reducen a tan solo una, y con munición limitada: la escopeta.

 

Jugablemente resulta divertido, sin aportar nada nuevo o asombroso, pero sin descolgarse en ningún aspecto. En temas gráficos es muy curioso, ya que el diseño cuenta con un aspecto bastante divertido (aunque a veces también resulta un poco desconcertante…  típico en no pocos productos nipones).

 

El sonido es muy decente, y su duración (7 fases) acertada (en este capítulo/Spin off contamos con passwords), resultando en un juego bien válido en líneas generales.



Es un buen título (sin duda) y resulta realmente atractivo y curioso por tratarse de una parodia sobre algo tan cafre como el original SplatterHouse.


No esperéis encontraros con una obra maestra, pero sí con algo llamativo y entretenido.

 

Una de las cosas más curiosas del juego son sus finales (cuenta con dos), que nos proponen dos puntos de vista bastante extraños para conectar con la serie (y que yo no pienso desvelaros).

 

Wanpaku es una curiosidad de esas que merecen la pena, aunque solo sea por su extrañeza. Llevar a un Rick enano y cabezón tiene su punto.

 

Si eres seguidor de la serie, y aun sin tener nada que ver con la misma (me refiero a nivel de guión), te interesará hacerte con una copia. Y recordar: solo existe en NTSC-J.

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