Tras recibir un puñado de críticas en facebook y por canales privados, quiero dejar MUY claro que las reseñas políticas que aparecen en la web son fruto de la situación actual en Catalunya. Una situación, tan inusual como injusta, que se analiza de varios modos dependiendo de donde vivamos y de qué medio de comunicación miremos. No quiero convencer a nadie, tan solo quiero denunciar, públicamente, lo que, a tono personal, considero una injusticia tremenda.

 

Mentiras, acusaciones, procesos judiciales dudosos, encarcelamientos injustos… Todo un afán de acciones, prepotentes y antidemocráticas, para acallar la voluntad de un pueblo. Así no se hacen las cosas en el siglo XXI…

 

¿Por qué aquí?

 

Pues porque Briconsola es mi web personal. No vivo de ella ni de las visitas. Briconsola es una web en la que, por doquier, se deja entrever mi personalidad y moralidad. Un site realizado por una sola persona (exceptuando los documentos firmados por gente tan excepcional como Metalman) en la que, innegablemente, se debe plasmar mi manera de pensar.

 

Pido perdón si os ofende o molesta las reseñas políticas, pero no las sacaré hasta que se liberen los presos y se normalice la situación política en Catalunya.

 

Muchas gracias a todos por vuestra comprensión. 

 

NOTA: A continuación os dejo dos documentos creados a merced de los acontecimientos en los que podéis entender, si realmente os interesa, el motivo de tales reivindicaciones.

 

Documento editado antes del día 1 de Octubre de 2017

 

En primer lugar, me gustaría aclarar que Briconsola es una web totalmente apolítica y que los comentarios que siguen son solo un mero ejercicio de reflexión de su creador: Jordi Besalú. 

 

Sé que hablar de política es conflictivo (sea en el marco que sea). Sé que el tema del referéndum de independencia de Catalunya es un tema que ilusiona a algunos y molesta a otros. Sé que todas las opiniones deben ser aceptadas y respetadas. Sé que como ciudadano del mundo tengo derechos y obligaciones, pero:

 

¿Desde cuándo es un delito votar?

 

Estos días, tanto en Catalunya como en España, se están viviendo días agitados por culpa de una absurdidad política sin precedentes. Dejadme, de antemano, declararme un individuo que desconfía de cualquier persona (o colectivo) que esté en el poder y termine abusando de él (que por desgracia es una practica bastante habitual en la política…).

 

Lo que está pasando en España (corrupción, desempleo y sueldos de risa, mediocridad educativa, terrorismo, referéndum catalán…) es un conjunto demasiado complejo como para abordarlo en un simple reportaje (y tampoco soy yo la persona más indicada para hacerlo), pero sí creo, férreamente, que la política española está desfasada en muchos de sus aspectos y que, con el referéndum catalán, se esta viendo descaradamente.

 

¿Cómo se puede tachar de ilegal una votación popular?

 

Cuando uno dice sí y el otro dice no, nunca habrá entendimiento posible. ¿Quién tiene razón, el que afirma o el que niega?

 

Esta disyuntiva jamás tendrá respuesta, pues todo depende del prisma que lo miren unos y otros. Por desgracia, en España, aún vivimos mirando al pasado y los recelos nos impiden ver más allá. También es verdad que un partido de ultra derecha y un partido de izquierdas (o más de izquierdas) jamás nos informarán de la misma manera, pero, ante cualquier disyuntiva, ¿cuál es la mejor opción: pelearse o votarlo?

 

En Catalunya, se vivió una jornada de participación ciudadana (9N-2014) en el que una mayoría (mínima, pero una mayoría) votó por empezar a trabajar la posible creación de una futura república catalana. Este ejercicio de participación (ejemplar en muchos de sus aspectos) fue duramente criticado por el gobierno español, así como para una mayoría muy amplia de su ciudadanía.

 

Este 1 de Octubre del 2017, tras un sinfín de problemas, discusiones, acusaciones, insultos, tensiones y mucho miedo, hay la posibilidad de poder votar si se está a favor o no de la independencia de Catalunya.

 

Ante los constantes ataques de una agresiva artillería jurídica por parte del estado Español, el gobierno de la Generalitat está intentando salvar algo tan democrático como es una votación. 

 

¿Es normal esta actitud dictatorial por parte de un gobierno que se las da de moderno, abierto y dialogante?

 

Sé que desde estas líneas poco (o nada) puedo hacer para desencallar el conflicto, pero dejadme despedirme con una frase y algunas preguntas que, posiblemente, os harán reflexionar.

 

Me llamo jordi Besalú y soy catalán porque nací en Girona (Catalunya). De haber nacido en Málaga, diría lo mismo, pero con el adjetivo malagueño… Con esto quiero que entendáis que TODOS, en el fondo, somos iguales y que nadie escoge el sitio donde nacer. Además, no me considero ni más ni menos catalán que cualquiera que resida y trabaje aquí, pues nuestro futuro, en el fondo, va a ser el mismo... 

Lo que está haciendo el gobierno español contra Catalunya y su referéndum de autodeterminación es una aberración a la libertad de expresión, a la democracia y, ante todo, a la libertad individual de expresar un sentimiento.

 

A mi me gustaría votar. De hacerlo, apostaré por el SÍ para ver si de esta manera, con un reinicio de la política catalana, se mejoran aspectos como la corrupción, sanidad, educación, infraestructuras… No lo haré para mi (que seguro no veré los resultados de un cambio tan grande), sino por mis hijos que, al fin y al cabo, son mi futuro.

 

¿Si la opción SÍ es la acertada? No lo sé ¿Acaso alguien conoce el futuro?

 

-¿Alguien está seguro al 100% de que, de realizarse el referéndum, el resultado será SÍ? Pues ¿por qué tanto miedo?

 

También hay la posibilidad de que salga NO y si es así, los que simpatizamos con el SÍ lo acataremos sin rechistar.

 

-¿Alguien piensa que la votación se debería hacer a nivel nacional?

 

¿Por qué el gobierno español no lo ha propuesto en ningún momento?

 

-¿Alguien piensa que de salir SÍ se cerrarán herméticamente los contactos (y contratos) Catalunya-España?

 

¡Por favor! Ya somos mayores… A parte de ataduras familiares que para nada se perderán, ambos países deberán continuar colaborando en muchísimos aspectos: (sociales, laborales, jurídicos, policiales, administrativos…).

 

-¿Tan extraño es que una comunidad de un territorio tan grande como es España quiera intentar algo sola? 

 

¿?

 

En fin. No quiero que este documento ensucie el nombre de Briconsola, pero es el único medio que tengo para denunciar lo que está haciendo el gobierno español: Intentar dinamitar, vía judicial y con un repetitivo (y diría, ya, cansino) discurso del “NO”, un proceso que empezó de forma ejemplar un preciso 9 de Noviembre…

 

Documento editado tras los encarcelamientos de Jordi Sanchez y Jordi Cuixart.

 

Me llamo Jordi Besalú y soy un independentista radical sin moral alguna, violento, nazi, sedesionista, antidemocrático, contribuyente al tumulto, adoctrinado a la causa desde pequeño... En definitiva: un mónstruo MUY peligroso.

 

Todos estos adjetivos, más algún otro que no recuerdo en este momento, me los ha impuesto un gobierno que, curiosamente, no se las puede dar ni de limpio ni de ejemplar. Un gobierno que, además de poseer el récord de corrupción en España, está usando todo su mal saber para reprimir un pueblo que lo único que pretende es decidir su futuro mediante un referéndum, o sea, votar su porvenir.

 

Sé que es muy fuerte (y extraño) lo que expondré a continuación por lo que, para no herir sentimientos, permitidme excusarme con antelación.

 

No me debo a una constitución del año 1978 (curiosamente el año que yo nací, y ya he cumplido los 39…). No la voté, por lo que no me siento representado en absoluto. No tolero el maltrato animal en una plaza de toros, ni los palos injustificados en una manifestación pacífica. No me siento representado por un gobierno de derechas, anclado en el pasado e incapaz de dialogar y modificar su sagrada escritura para permitir un simple referéndum legal en una de sus comunidades autónomas. No me siento atraído, en absoluto, por los estándares patrióticos españoles. No encuentro justos unos títulos nobiliarios impuestos por no sé quién y que datan de no sé cuando. No quiero una familia real cuya única aportación al país es un déficit anual de 7’8 millones de euros. No me gusta la España actual; una España anticuada y rancia que se asemeja más a la realidad de Torrente que a la del país moderno y ejemplar que todos merecemos.

 

Con lo dicho hasta ahora, yo pregunto: ¿Tan raro es qué, ante la posibilidad de un cambio, me aferre a él?

 

Creo en un nuevo amanecer. Creo en sangre nueva para liderar un proyecto mejor. Me gusta soñar con la tan anhelada trasparencia política y unos índices de corrupción mínimos. Estoy ilusionado ante un movimiento, social y pacífico, que ha arrastrado a la clase política catalana hacia lo desconocido. Me declaro excitado ante el momento que estoy viviendo y me llena de orgullo compartirlo con mi familia y mucha más gente que, de muy distintas edades y condiciones sociales, mira al cielo con los ojos llorosos al oír Els Segadors. No obstante, pese a esa euforia controlada, me siento tremendamente frustrado por el comportamiento del gobierno español y sus cómplices parlamentarios. También, debo admitirlo, estoy decepcionado por Europa. Una Europa cobarde y mezquina que, como es lógico, aunque no ético, prima más los intereses económicos a los derechos humanos que defienden sus propios estatutos fundamentales. Una Europa que mira hacia otro lado mientras que, en Catalunya, el gobierno de Mariano Rajoy se salta las leyes a la torera y usa el Tribunal Constitucional como la mismísima maza de Thor; cargándose todo lo que le molesta o, dicho a su manera, considera anticonstitucional.

 

Presos políticos en pleno siglo XXI, humillación de un cuerpo policial ejemplar, destitución de un presidente elegido democráticamente, intervención de las principales consejerías de la Generalitat, censura de medios de comunicación públicos… No sé como veréis todo esto vosotros, pero yo lo veo más típico de Corea del Norte que de un país democrático.

 

Y, llegados a este punto de mi exposición, cuando todos pensáis que soy un bicho muy raro y tendéis a condenarme, os confesaré que no tengo nada en contra de España ni de su gente. Más bien al contrario… Tengo MUY BUENOS amigos y guardo recuerdos excelentes de mis viajes ahí. NO ODIO ESPAÑA, al idioma español, ni a su folklore. Ejemplo de ello es que, hará unos diez años, abandonara el catalán y apostara por el idioma español para la web. Lo hice para llegar a más gente (incluyendo a los amigos latinoamericanos). No pensé en mi, pues me era más cómodo hacerla en catalán, sino que pensé en poder ayudar a más gente y en hacer una web más útil y versátil a todos. También, como otro ejemplo de mis palabras, os diré que hace más bien poco he editado, mediante una editorial andaluza, mi primera novela y, curiosamente, en español. ¿Cómo puede hacer esto un independentista radical que votó que SÍ en un referéndum de auto determinación? Y ya rizando aún más el rizo, ¿Cómo puede un tío, así de raro, convivir en Catalunya con gente de habla española y cambiar de idioma sin perjuicio alguno?

 

Pues con una sola premisa: respeto y tolerancia al prójimo.

 

Los catalanes no somos malos. Somos gente normal y corriente que aspiramos a algo mejor. No somos antiespañolistas, secesionistas, nazis ni nada por el estilo. Creemos en un cambio y luchamos por él. ¡OJO! Luchamos pacíficamente, como nos caracteriza y como nos enseñaron, entre otros, Jordi Sanchez y Jordi Cuixart.

 

Aprovecho esos últimos párrafos para hacer un llamamiento a todos los españoles: Catalunya no es el culpable de la situación actual, ni el peligroso enemigo que augura el PP y Ciudadanos. El único culpable es un gobierno retrógrado, intolerante y corrupto que, además de llevar a España al filo de la miseria, juega a distraer la perdiz mientras muestra su verdadera cara en el conflicto de Catalunya: judicializar la política a su conveniencia, manipular los medios de comunicación estatales y por consiguiente divergir la realidad a medio país, encarcelar a gente inocente…

A veces, solo a veces, en el campo de la informática, no basta con un simple reinicio. En ocasiones la mejor solución a un problema grabe es un formateo completo del disco y, si precede, un cambio de sistema operativo.

 

Gracias por vuestra atención. Con esta reflexión doy por concluida mi implicación en la política y os invito a TODOS a que redescubrís una web llamada Briconsola. No sé como acabará este juego, pues hace relativamente poco que lo tengo, pero lo que si sé es que esta casa nuestra, Briconsola, está por encima de políticas, creencias y comentarios absurdos de facebook. 

Atentamente:

 

Jordi Besalú (Bricoman)

 

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